Lecturas Sumergidas

Pedro-Zarraluki-4-©-karina-beltrán

Por Emma Rodríguez © 2014 / 

En “Te espero dentro” hay un momento en el uno de los protagonistas comprende que “podía ser fácil aburrirse” y “fácil pisar el acelerador al llegar a una curva sólo para ver qué pasaba. O para que pasara algo distinto a lo de cada día”. En su última entrega, un conjunto de cuentos unidos por puentes y afinidades, Pedro Zarraluki (Barcelona, 1954) coloca a sus personajes en esas situaciones en las que se toma conciencia de la repetición, del tedio, de la línea recta, previsible, de lo cotidiano, en esa aparente calma que se desea o se teme alterar. Pero algo se mueve bajo los pies, algo estalla de pronto, de manera sutil o brutal, provocando un viraje en el curso de la vida.

“A veces pienso que lo que esperan es que suceda un milagro”, reflexiona en uno de los relatos una…

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Galería  —  Publicado: 28 junio, 2014 en Uncategorized

Lotte Lenya

Publicado: 27 junio, 2014 en Uncategorized

EL BLOG DE MANUEL CERDÀ

Lotte Lenya en 1930. Fotografía de Lotte Jacobi Lotte Lenya en 1930. Fotografía de Lotte Jacobi

Lotte Lenya, de nacimiento Karoline Wilhelmine Charlotte Blamauer, fue una actriz, cantante y bailarina austriaca cuyo nombre nos evoca los tiempos dorados de la música de teatro y cabaret del Berlín de la República de Weimar, sus políticas radicales y su innovación cultural. Asimismo, lo asociamos a las figuras de Bertolt Brecht y, sobre todo, de Kurt Weill*, con quien estuvo casada desde 1925 hasta 1950, año en que falleció el genial compositor. De hecho, con el tiempo las interpretaciones de Lenya se han convertido en prototípicas de la obra vocal de Weill.

Lotte Lenya en Viena (circa 1902) / Lotte Lenya en Zúrich (circa 1914) / Lotte Lenya en Berlín (circa 1923) © 2012 The Kurt Weill Foundation for Music Lotte Lenya en Viena (circa 1902) / Lotte Lenya en Zúrich (circa 1914) / Lotte Lenya en Berlín (circa 1923) © 2012 The Kurt Weill Foundation for Music

Nació en Viena en 1898 en el seno de una católica familia de clase obrera. Estudió en Zúrich, donde en 1914…

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Archivo Bolaño

Publicado: 26 mayo, 2014 en Uncategorized

detintasomos

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“En mi cocina literaria ideal vive un guerrero, al que algunas voces (voces sin cuerpo ni sombra) llaman escritor. Este guerrero está siempre luchando. Sabe que al final, haga lo que haga, será derrotado. Sin embargo recorre la cocina literaria, que es de cemento, y se enfrenta a su oponente sin dar ni pedir cuartel”.

Así Bolaño, en Un narrador en la intimidad.

Escribe Enrique Vila-Matas en esta hermosa recopilación del ya legendario escritor chileno: “Monterroso escribió que tarde o temprano un escritor latinoamericano enfrenta tres posibles destinos: destierro, encierro o entierro. A Bolaño le conocí justo al final de su etapa de encierro, aunque sería más exacto llamarla de anonimato, de aislamiento, de enclaustramiento…”

Así Bolaño, a ojos de su amigo Vila-Matas.

“La pasión es geometría. Rombos, cilindros, ángulos latidores. La pasión es geometría que cae al amismo, observada desde el fondo del abismo”.

Así Bolaño, en Prosa del…

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La efigie de Kafka es alargada

Publicado: 23 septiembre, 2013 en Miscelánea
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No me puedo imaginar la efigie de Kafka en un billete, pero me gustaría. Si lo hubiera, me lo imaginaría en uno de poco valor –de dos euros (pongamos por caso que existiera)–, que se usara para dar limosna a los artistas del hambre, para gastar una broma a un amigo y enviarlo a la tienda de la esquina para que te compre un odradek, para incentivar el ahorro en los niños o simplemente usarlo como punto de libro. Me lo imagino con el rostro de Franz desdibujado, borroso, fantasmal, barrido por la presencia nerviosa de los días.

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“El teatro de la luz” de Juan Vico cautiva desde la primera página por el lirismo y la torsión del lenguaje a la que Vico somete al lector. Desarrolla temas prohibidos en nuestras letras como el deseo socializado o el miedo al miedo. La trama simula policiaca, pero a lo largo de sus páginas se imponen la cartografía en blanco y negro del inframundo lumpen del Barrio Chino de Barcelona en los años 20 y la fusión de dos mundos tan antepuestos como la portuaria chusma canallesca y la burguesía industrial catalana . Trata de cine (pornográfico y del otro) y de la eterna dialéctica teatro/cine o alta cultura/subcultura. Con frases como “Conoce el peso oscuro del carmín” o “las sábanas que fingen no saber”, uno se precipita hacia el abismo intersticial de no saber si lee un poema extenso o una novela coral.

Robert Walser. Me llamo nadie.

Espléndida forma de recorrer el paisaje walseriano. No aprecio, la verdad, la incompatibilidad entre el desprecio de la fama y la producción literaria. Está claro que uno lee para ser leído, pero no necesariamente para ser reconocido por una ingente cohorte de lectores. Siempre entendí a Walser en su deseo de llegar al lector que aprecia la levedad, la potencia del chispazo poético y lo nimio en la narrativa. 

El domingo 16 de mayo de 1943 el escritor suizo Robert Walser cumplía sesenta y cinco años. Aquel día salió del sanatorio psiquiátrico de Herisau, la capital del cantón de Appenzell Ausserrhoden, en el que estaba internado desde hacía una década, para pasear con su tutor y benefactor Carl Seelig, autor del libro Paseos con Robert Walser (Siruela, 2000), en el que recoge los recuerdos de su amistad con el poeta. Dar largos paseos solitarios por el campo era su afición favorita.

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